La historia con sangre entra

Cuando terminé de ver Héroe de sangre (Mathieu Vadepied, 2022), me enjugué un par de lágrimas mientras especulaba si había valido la pena ver el filme. Pregunta que me hago cada vez que veo una obra que no alcanza a convertirse, para mi gusto, en una experiencia o placer verdaderamente lúdico; lo que en mis términos significa tener ganas de volver a verla la semana siguiente. Un ejemplo, en medio de la proyección de Poor Things (Yorgos Lanthimos, 2023) no cesaba de pensar: “Esto tengo que volver a verlo”.  No creo que vuelva a ver en mi vida Héroe de sangre, pero sí que voy a citarla de vez en cuando, porque el conflicto sobre el cual se funda el relato tiene varios ángulos por donde mirar y suscitar la reflexión.

La guerra y el colonialismo francés.

Bajo el título original Tirailleurs, el filme dirigido en 2022 por Mathieu Vadepied, ubica su escenario en Senegal, donde multitud de jóvenes fueron obligados a ocupar puestos en primera línea de fuego, para beneficio de la Francia involucrada en la I Guerra Mundial. Eran los llamados tirailleurs sénégalais (tiradores senegaleses). Forzados a abandonar sus aldeas y caminar miles de kilómetros hasta el puerto de Dakar para embarcar hasta el sur de Francia, o alistarse en los cercanos frentes coloniales. Tal reclutamiento podía implicar combatir contra otros africanos que sufrían igual destino en el bando contrario.  

La historia del filme se desarrolla en 1917 cuando un padre, Bakary (Omar Sy), decide alistarse en el ejército francés para reunirse con su hijo de 17 años, Thierno (Alassane Diong), quien ha sido reclutado por la fuerza. Bakary hará todo lo posible para sacarlo de los combates y llevarlo sano y salvo de vuelta a Senegal, mientras que Thierno, olvidado de su pueblo, de su madre, de su hermana y hasta de su padre, va ascendiendo en el ejército francés e involucrándose de lleno en la guerra europea.

No siempre la  astilla se corresponde con el palo.

Vadepied ha subrayado que la relación padre-hijo es el hilo conductor de la trama, lo que permite al espectador no abrumarse con la historia de la colonización, de la I Guerra Mundial y de la participación de los soldados africanos  bajo tales circunstancias.

En efecto, es una película que utiliza el escenario históricamente verídico, para plantear un conflicto generacional. El padre enfrenta al hijo díscolo y renuente a aceptar el control paterno, ni las tradiciones a las que se debe su etnia. Bakary considera que es estúpido combatir y exponerse a perder la vida en una guerra que no tiene justificación ni sentido para él, mientras que su hijo, se va sintiendo cada vez más identificado con la competitividad,  la acción “heroica” y las peripecias propias de la guerra convencional de aquellos tiempos.

Así, el conflicto principal tiene que ver con la oposición planteada entre padre e hijo, cuestión que se refuerza en otras instancias de la narración, a través del propio trauma del teniente Chambreau (Jonas Bloquet) superior jerárquico del grupo al que se integran Bakary y Thierno.

No sé si lamentar o agradecer que la película se enfoque en esa crisis filial antes que en el tema del reclutamiento forzoso y denigrante que ejecutó Francia en sus colonias. Lo cierto es que se escogió un segmento bastante ignorado de la historia africana para abordar esa contradicción suscitada entre padres e hijos cuando los progenitores actúan por capricho y egoísmo, amparados en la experiencia y en el pretender querer siempre lo mejor para su prole, pasando por encima de la voluntad y el libre albedrío de los más jóvenes. En este sentido la película puede resultar muy propicia, para destapar el debate sobre la fecha de caducidad de la autoridad paterna y el alcance siempre ambiguo de sus prerrogativas.

Personalidad preferida de los franceses.

Después de su protagónico en  Intouchables (2011) junto a François Cluzet, Omar Sy, no necesita presentación. Junto con el exitazo financiero –Intouchables  llegó a ser la tercera película más vista en la historia de la taquilla francesa-, el actor obtuvo el César y se convirtió en la tercera personalidad preferida de los galos, por detrás del ex-tenista y músico Yannick Noah y del astro del futbol Zinedine Zidane. Y sigue en el bombo, como quien dice, tras su interpretación del carismático personaje Assane Diop, en la serie de Netflix Lupin.

Demás está decir que Omar Sy, de madre mauritana y padre senegalés, estuvo muy comprometido con la idea de hacer esta película. Afirmó valorar en alto grado la pertinencia de rescatar estos eventos y devolverlos a la memoria del África Subsahariana. Por demás, el también humorista y comediante, entrega lo mejor de su capacidad interpretativa en esta obra, y hace de ello uno de los aspectos más elogiables. 

En cuanto a Mathieu Vadepied, Tirailleurs es su segundo largometraje de ficción. Debutó como director con la cinta titulada La Vie en grand. Sin embargo, ya había hecho buenas migas con Omar Sy en el rodaje de Intouchables, donde se involucró a cargo de la fotografía y de la dirección de arte. Fue allí donde ambos comenzaron a planear la película, testimonio del reclutamiento forzado de africanos como carne de cañón. Muchos perdieron la vida, y quedaron  subsumidos en la mitología del soldado desconocido, esa triste figura que, cual remanente antropológico de todas las guerras que en el mundo han sido, se erige como huella romántica de la barbarie.

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